miércoles, 23 de octubre de 2013

Una universidad alejada de la realidad del mundo digital

Si nos atenemos a los datos obtenidos en una laboriosa búsqueda de empleo en Indeed e Infojobs, se puede decir que una buena parte de los actuales estudios universitarios son una vía directa hacia el fracaso profesional, además de una pérdida de tiempo y de frustración añadida. 
Los datos no pueden ser más claros. Hay una serie de ofertas universitarias que no dan la talla respecto a la oferta de trabajo y las cifras son apabullantes. Lo más grave es que no existen estudios profundos sobre ello —o de existir no se difunden con la intensidad necesaria— y que sirvan para dar carpetazo a unas históricas facultades que en la actualidad sólo son un camino directo a una imposibilidad profesional y una derrota vital. 



Ofrecer en la actualidad, por ejemplo, estudios de periodismo sin que existan numerus clausus o sin decir que no hay ninguna garantía de encontrar trabajo con este título universitario, equivale a un robo a mano armada. Ya que se engaña a los estudiantes de este país y de estos tiempos, por no avisar que hoy por hoy —y este hoy tiene una larga cola— con estos estudios sólo muy pocos profesionales obtendrán un trabajo orientado en lo que han estudiado durante varios años. 
Pero las universidades, por miopía o por su cariz cercana a las élites extractivas, no tienen ningún reparo en vender sus productos culturales, ya sean carreras como Arqueología, Historia, Sociología o Bellas Artes —especialidades verdaderamente hermosas, pero que casi no tienen mercado
¿Qué dice la universidad de Barcelona a propósito de las salidas que podrá tener un licenciado en Historia? ¡Veámoslo!


Pero la realidad es dura y cruda; fuera de las ofertas (muy pocas) en la enseñanza, nuestros licenciados en Historia deberán de buscarse la vida en otros quehaceres más allá de la investigación y la enseñanza, y muy posiblemente en cosas que no se necesitaban cuatro años de estudio...
A día de hoy, las ofertas para una serie de licenciaturas universitarias, en las ciudades más pobladas de España, son las siguientes:
Ofertas de trabajo según licenciaturas
Las primera cifras son las oferta a día de hoy presentes en Indeed; las segundas las que nos muestra Infojobs.

¿Conocen nuestros bachilleres, los futuros estudiantes universitarios, algunas de las salidas profesionales con más demanda? ¿Existen —permítasenos esta pregunta retórica, cuya respuesta negativa conocemos — en los centros escolares orientadores preparados para encarrilar a nuestros potenciales profesionales hacia aquello que tiene mercado, que nuestro país necesitará y que ellos se verán recompensados, no sólo económicamente sino también de manera profesional y vital?

El hecho es que el mundo ha cambiado enormemente y que hay profesiones que están a punto de extinguirse. Y los cambios que se avecinan —muchos y profundos; entre los cuales está la automatización de tareas y la digitalización de muchos trabajos— harán que sea necesaria una nueva orientación profesional, un mayor esfuerzo intelectual y estar ojo avizor sobre las tendencias laborales que están apareciendo. Y no dudemos de ello, como antaño, pero ahora con mayor velocidad, seguirán desapareciendo del mapa de la historia oficios, que hasta ahora se consideraban eternos.
PS. Lejos de aquí, donde aún se escribe el futuro, no dejan nada al azar (ni en manos de gente sólo interesada en conservar un empleo universitario), ya han desarrollado una aplicación dirigida a los más jóvenes.
Mediante la aplicación JA Build Your Future, los más jóvenes pueden explorar más de 100 carreras profesionales, ver qué estudios se requieren y conocer los ingresos potenciales que ellas pueden reportar, así como los costes de este aprendizaje. Es bueno que desde muy temprano se conozcan algunos elementos del propio futuro. Quizá ello impida que se prolongue en demasía la tentación infantil de no asumir responsabilidades.

jueves, 10 de octubre de 2013

Posicionamiento y la Internet festiva

Hoy, con motivo de una conferencia en la sede de la UOC en Tortosa, aparece una entrevista mía en catalán que es una buena síntesis de las respuestas, que traducidas, presento a continuación.
¿Por qué es importante el posicionamiento en la red?
El posicionamiento en Internet está relacionado con ser visible o permanecer invisible a los posibles clientes de nuestro negocio online. Hay tiendas (¡y también hoteles!) que solamente han colgado su web y ya creen que con eso es suficiente para que se acerquen los clientes. En Internet hay herramientas que nos muestran claramente la existencia de errores como esos; es decir, negocios online invisibles
La tarea del posicionamiento —que es el trabajo del SEO— consiste en procurar que una web —la mayoría de sus páginas web— aparezca en los primeros resultados de búsqueda, en un buscador. Así, hay muchas posibilidades que sea conocida esta web, que tenga visitas i que de estas, algunas o muchas se conviertan en clientes.
Hacerte visible es importante, pero también lo es la reputación. ¿Es así?
La visibilidad es un tema relevante para las tiendas y servicios online. La reputación es un concepto que alcanza no sólo a los negocios (¡se ha de cuidar la marca!), sino que también puede afectar a cualquier ciudadano que tenga una presencia en el mundo virtual. 
Así como a un negocio online le interesa tener buena fama —obtener y mantener un gran prestigio—, también a cualquier persona que se mueve por Internet —que está en el Facebook o en el Twitter— ha de cuidar mucho lo que dice y cuelga online, ya que está dejando marcas biográficas que con posterioridad, en algunos casos, pueden tener efectos no deseados.
¿Hemos de dejar de lado los algoritmos y dedicarnos principalmente a querer más nuestro producto?

Cuando hablamos de algoritmos estamos dentro del sistema de funcionamiento de los buscadores a la hora de poner en orden los millones de páginas web que existen y que nos muestran cuando hacemos una búsqueda, por ejemplo en el Google. Si examinamos nuestra conducta habitual, en estos casos, nunca llegamos a examinar los resultados de la página 5 del buscador. Y muchas veces, ni de la tercera ni de la segunda. Hacemos clic simplemente en los primeros resultados que nos ofrece la primera página.
Así que, si tenemos un negocio online, nos interesa aparecer pronto en la primera página. Y con un buen SEO, hay empresas que después de 4 meses de existencia online, ya aparecen en la página cuarta de un listado de miles de páginas; con un poco más de tiempo, en la segunda y finalmente en la primera.

Eso no ha de impedir querer nuestro producto. Si hacemos un buen producto, bien elaborado, es muy probable que nos guste mucho que la gente se interese por él. Ahora bien, este artículo ha de tener en cuenta una serie de factores básicos: innovación, utilidad, necesidad, economía y deseo. Si en este producto concurren muchos de estos factores, seguro que tiene carrera y será reclamado por nuestros futuros clientes.

¿Cree que falta comunicación entre departamentos en las empresas? ¿Más implicación en los procesos de cualidad significa mejoras en marketing?

Es fundamental que en las grandes empresas con diversos departamentos, cada uno de los cuales está orientado a desarrollar tareas específicas, existan puntos comunes de encuentro y, sobretodo, en diversos momentos de la creación de un proyecto o de su modificación. Entonces este proyecto podrá ser receptor de los interesantes matices de las diversas perspectivas procedentes de los diferentes departamentos.

Ahora bien, también hay que evitar que uno de los departamentos —¡algunas veces puede ser el de marketing!— se exceda y se genere un producto que no tenga salida en el mercado. En el mundo de la tecnología digital hay muchos ejemplos de este tipo de fracaso. ¿Windows 8 podría servir de ejemplo?

Hay gente que últimamente comenta que está saturada de la información que le llega por las redes y por Internet en general. ¿Qué le diría?

Internet es una mina llena de información; de información de todo tipo; de diversa cualidad y categoría.

En Internet, de igual forma que en el mundo físico, es puede aprovechar el tiempo (y la información) o perderlo. De la misma manera como en la vida cotidiana diferenciamos entre días laborables y días festivos, habría que saber distinguir también dos usos de Internet: la Internet profesional (con la tarea de acaparar información para mejorar cultural y profesionalmente) y la Internet festiva (donde compartir fotografías, inquietudes, anécdotas, con las amistades; de la misma forma que en la terraza de un bar del mundo real hacían nuestro abuelos y padres y que, algunas veces, aún se hace...). 
¿Cómo nos cambiará como personas este paradigma tecnológico? ¿Hacia dónde evolucionaremos?
Hay un libro de Thomas Friedman, The World Is Flat (El mundo es plano), que recomiendo leer, en el cual se indica que en la actualidad nos encontramos en un cambio tan revolucionario como lo fue el descubrimiento de América por parte de Colón. En aquel caso, como ahora, cambió completamente la perspectiva que tenía la gente sobre el mundo.

Internet y la revolución de las TIC, si se examina a fondo, está cambiando —querámoslo o no— nuestro mundo. Ahora bien, estamos solamente en la prehistoria de este cambio tecnológico. El próximo paso será la robótica que tendremos por casa y que responderá a nuestras órdenes verbales.

Con Internet y las redes sociales, las distancias han desaparecido y el tiempo casi siempre es presente. Tu puedes ayudar, con un tweet, a gente que está a miles de kilómetros de distancia, pasándole una información relevante. El mundo cada vez es más plano. Están desapareciendo las fronteras entre la gente. El cosmopolitismo clásico —sentirse ciudadano del mundo— parece estar cada vez más a la vista.

¿Internet nos ha abierto los ojos al mundo o nos ha encerrado en una habitación alienados por una pantalla?

Internet es una herramienta y como en toda herramienta, se puede hacer un buen o un mal uso. Y es preciso hacer un buen uso de ella por aquello de la supervivencia profesional.

Por otro lado, hay que interpretar Internet como un signo; un signo de un gran cambio de época. El mundo digital —la digitalización de los negocios, la automatización, etc., —que comporta la existencia de la informática y de los cada vez más potentes procesadores, provocará a corte plazo la desaparición de muchas profesiones, de igual forma como la revolución industrial en el siglo XIX y XX hizo desaparecer el sistema de trabajo artesano.

Ahora esta revolución digital que se está iniciando hará desaparecer muchos puestos de trabajo —los de más bajo requisito intelectual— y, por contra, exigirá gente mucho mejor preparada para llevar a término tareas asociadas y derivadas de esta digitalización de empresas y servicios.

Quien utilice solamente Internet como Internet festiva, o que no sepa darse cuenta de lo que ahora se precisa, quedará al margen y su situación no será muy ventajosa, por decirlo de una manera suave.

Hay que estar al tanto del momento histórico en que nos encontramos y dejar de mantener creencias y suposiciones que podían ser aptas en las últimas décadas del siglo XX, pero que ahora no lo son.

En la gran lucha competitiva por el posicionamiento en el futuro tech, hay mucha gente y mucha mejor preparada que los de aquí. Si la gente no se pone las pilas, este país pasará a ser un país momificado —es decir, un país que ha entrado en un lento declive.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Las SpaceGlasses - Nuevos pasos en invención, técnica e industria

El investigador es un apasionado de su trabajo. Acepta el reto de desvelar incógnitas de la realidad material o social. Es incansable y de ahí los avances en descubrimientos. Si la industria avanza, lo hace mediante las rupturas que inventos y descubrimientos ocasionan. Son saltos en el vacío —eso es lo auténticamente nuevo. Los avances científicos —como los propuestos por Newton, introductor de las leyes de la mecánica clásica, Ampère, inventor del primer telégrafo eléctrico, o Coulomb, con sus indagaciones sobre magnetismo y electricidad— son los que empujan hacia delante la historia. Como tantos otros, como los que intentaron controlar la fuerza del vapor que tuvo sus inicios en Herón de Alejandría en el siglo I dC, con su curiosa máquina eolípila, o con una intención más práctica el navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613) quien, además de patentar la primera máquina de vapor en 1606, la aplicó en la mejora del trabajo en las minas. Como tantos inventores, hoy el olvidado Ayanz no goza ni del sutil recuerdo en el nombre de una calle. 
No ocurre lo mismo con Joseph Marie Jacquard inventor del telar mecánico en 1801. 
Esta diferencia debe ser resto del eco unamuniano del "¡Que inventen ellos!"
Y si la invención, la técnica y la industria nos ha llevado hasta aquí, se puede ya anunciar que se están iniciando nuevos pasos con la llamada wearable tech, vestuario tecnológico o tecnología portátil. En este marco empieza a destacar lo que está haciendo la empresa Meta fundada en los Estados Unidos en diciembre de 2012. Allí, un grupo de doctores en informática están terminando de diseñar Meta 1, o como actualmente se conoce este dispositivo: las spaceglasses. Una combinación de gafas de realidad aumentada que integra la potencia de un ordenador portátil y las posibilidades de un smartphone.  
Sus inventores llegan a afirmar que con “esta nueva tecnología se puede mostrar la información del mundo real y los objectos quedan al control de los dedos, que pasan a ser el teclado y ratón del futuro”. Con el nuevo dispositivo, los usuarios podrán interactuar mediante sus manos con las imágenes proyectadas por las gafas. 
El vídeo es suficientemente ilustrativo sobre lo que se nos viene encima. Sus aplicaciones potenciales quedan, por ahora, limitadas a unos ejemplos. Pero la capacidad humana de adaptar los instrumentos nos invita a no poner límites al futuro.  Y este progreso está a punto de irrumpir cuando aún estamos en el período de asimilación de tablets y smartphones.

jueves, 27 de junio de 2013

Educación decimonónica versus estudiantes activos en la época digital

¿Por qué esforzarse por inventar la sopa de ajo si hace tiempo que ya existe? ¿Por qué no atreverse a implementar los tipos de enseñanza que se han comprobado que dan buenos resultados, en lugar de querer redescubrir el número Pi de la enseñanza? ¿Cómo es que en el campo de los dispositivos tecnológicos —pongamos uno antiguo, como la lavadora o el televisor— lo que se hizo en su momento no fue intentar empezar de cero, sino 'copiar' llanamente (comprando licencias, en todo caso) lo que se estaba comprobando que había que introducir en nuestras vidas, y en cambio en algunos terrenos como en la enseñanza se quiere descubrir una especie de elixir maravilloso? ¡Qué déficit de conocimiento muestran, desde hace tiempo, nuestros gobernantes! ¡Qué antiguos parecen, queriendo remozar unos sistemas —en especial en el del campo de la educación— que se ha comprobado que van, en grandes líneas, de fracaso en fracaso!
Una primera reflexión que es necesario apuntar es que, actualmente, estamos ante un dilema extraordinariamente importante. Qué queremos que haya en nuestras aulas, ¿estudiantes pasivos o estudiantes activos
 
A nuestros alumnos, hasta el presente, se les ha acostumbrado a ser pasivos. Les tenemos pasivos en las aulas y muchos se aburren soberanamente. Y ello es debido a que las clases continúan basándose en la clase magistral (o, para ser falsamente modernos, en el vídeo o la web magistral). Y la acción de estos alumnos, en todo caso se supedita a tomar apuntes (tanto da si se hacen sobre libreta, en el PC o en el tablet). A este alumno pasivo se le enseña de manera primordial a desarrollar habilidades como las de escuchar y mirar
Estamos ante unos alumnos a los que no se les orienta a que ellos mismos hagan el tema (cosa que en muchas asignaturas, y con la biblioteca universal que es Internet, es realmente factible). Cierto es que hay alumnos que de motu proprio amplían materia —es decir, tienden a ser autodidactas. Y este es el perfil que se debería de perseguir. Los alumnos deberían de ser encaminados al hacer, aparte de mirar y escuchar. 
Hay que fomentar la existencia de alumnos activos y prepararlos para el mundo que les vendrá encima. Un mundo en que existirá un constante cambio de coordenadas profesionales —¡la revolución científico-técnica sólo está en sus inicios!—, y que exigirá una persistente necesidad de ponerse al día. Y ello demandará altas dosis de autodidactismo, y hay que empezar urgentemente a enseñar técnicas para este cometido. Y eso también se apunta fuera de nuestras fronteras.
Los estudiantes en el último año de la ESO o en el primero del bachillerato deberían de ser encauzados a hacer sus propias búsquedas a propósito de temas o subtemas indicados por el profesor. De estas búsquedas, deberían de surgir trabajos de carácter individual y también en forma grupal. Estas tareas, por descontado, deberían de pasar ciertos filtros —que no necesariamente deberían de estar en manos del profesor, sino de los mismos grupos de alumnos. (¡Nuestros estudiantes han de aprender a volar solos! ¡No siempre tendrán un maestro a su lado!)—. Nuestros alumnos deberían saber cómo descubrir los principales expertos mundiales y nacionales en tal o cual temática. Cómo poder acceder a sus últimos trabajos editados digitalmente. Cómo saber traducirlos, en caso de no dominar un idioma concreto… 
Descubiertas estos primeros espadas o figuras, estos estudiantes podrían adiestrarse en presentar, de forma resumida, cómo están las investigaciones o las tesis en un determinado campo de trabajo… Y presentarlo digitalmente. Hay blogs y espacios web gratuitos que esperan a nuestros alumnos. Y eso —¡atención ahí!—, eso sería realmente revolucionario. Veamos la razón de ello.
Hasta casi ahora mismo lo que ha existido, en general, es un diálogo ‘privado’ entre el alumno y el profesor: los exámenes o trabajos han sido vistos solamente por estas dos personas. Si levantamos la vista en este respecto, nos daremos cuenta de que nuestro alumno tampoco ha conocido la tarea hecha por sus compañeros (ni sus exámenes ni sus trabajos). En resumen, no ha podido recibir, en un sentido amplio, el estímulo (el intelectual y también el formal del esfuerzo) de las actividades de sus compañeros. Eso siempre ha sido hasta ahora una especie de ‘secreto’ entre dos personas que le impedía saber el porqué le había reportado aquella nota más alta, pongamos por caso, que la recibida por uno mismo.
Ahora, en cambio, si en esta etapa del inicio del bachiller centramos la tarea estudiantil en el hacer cosas y hacerlas en el escritorio digital que es Internet (blogs, webs, infografías, documentos en PDF, page flip, etc.), nuestro estudiante, aparte de recibir el impulso de sus compañeros inmediatos (el grupo de 4 o 5 compañeros) podrá obtener ideas y feedbacks indirectos, viendo lo que van haciendo otros compañeros de aula. Y por aquello del espíritu de imitación y a la vez de reto positivo —¡Oh, se hace así! ¡Yo también puedo hacerlo! ¡No era tan difícil como mi imaginación me mostraba!— se pondrá con más empuje a hacer cosas. I ello de la misma manera en que cuando se juega, delante de público y en un deporte colectivo, las miradas de los espectadores, por un lado, y el esfuerzo de los compañeros, por otra, hace que se busquen fuerzas desde los más profundo de uno mismo a fin de obtener buenos resultados.
Nuestros nativos digitales, en terminología de Marc Prensky, están con los pies en pleno siglo XXI pero sus profesores, con brillantes excepciones, están atados a técnicas decimonónicas y son propensos, cuando se les cita el diablo de las TIC, a caer en lo que se denomina resistencia al cambio. Pero, sin negar lo anterior, hay otro error de percepción. Es muy probable que tropecemos con profesores que apenas son ‘inmigrantes digitales’. Ello no ha de preocuparnos. Los profesores no tendrán que enseñar nada de nada por lo que se refiere a tecnología digital (hacer blogs, webs, etc.). Serán los propios alumnos, en todo caso, los que se ayudarán en esto. Son más que listos en las nuevas tecnologías (¿o acaso deberíamos de creer que son sus padres los que instalan y configuran las aplicaciones de sus teléfonos móviles?).
En resumen, estos nuevos estudiantes aprenderán a hacer búsquedas sobre temas indicados por su profesor. Sabrán descubrir sitios serios y autores o investigadores relevantes. Ellos deberán de desplegar técnicas que les permitan filtrar el material obtenido. Hechos estos pasos y contrastados los resultados con otros miembros del grupo, emprenderán la tarea de publicar en diversos ámbitos digitales. Ámbitos que estarán a la vista de todo el mundo —¡lejos del ‘secretismo’ decimonónico!— y no sólo del profesor y él. Eso será un estímulo y un reto (ahí se juega su prestigio y por ello se verá obligado a vigilar lo que hace y cómo lo hace —¡ya que estará a la vista de todo el mundo!).
Y además estará dando los primeros pasos en la construcción de su identidad en el mundo digital.

Más ejemplos: Course with Web-based, plus hands-on experimentation wins Science Magazine prize. Un resumen en castellano, aquí.
Y esperando que no se quiera entender mal... Social Networks Shape Monkey 'Culture' Too.
Una reforma que es casi revolucionaria: Radical Reform: Dutch iPad Schools Seek to Transform Education.