El dilema está claro. ¿Qué ganará, la educación o la deseducación? La potencia actual de los contenidos deseducativos va creciendo sin tregua. La educación, sus esfuerzos y sus modelos, son cada vez menos apreciados por el público, juvenil o no. El poder de los media, en una carrera para atraer con sus programas y series, fomentando el mínimo esfuerzo intelectual, y los consiguientes valores del dolce far niente mental, está superando todas las cotas que hasta ahora se habían visto. Hoy la educación, por nuestros lares, en España y en Europa, está en franca caída. Caída al vacío. Y mientras tanto la gente aplaudiendo y esperando que el futuro será el mundo feliz, el mundo de los sueños que les cantan las series del final feliz. ¡Qué vida nos espera!, se dicen; cuando no se dan cuenta que el encontronazo cada vez está más cercano.
Cinco, diez años vista, estos patios de luces que es el mundillo de las pantallas con millares de espectadores a la espera de la nueva comedia de distracción, estarán llenos de cadáveres mentales que no encontrarán ningún tipo de trabajo y que como una nueva alta edad media estarán pendientes de la hora de ir a buscar la sopa boba en los centros de los frailes seglares, las actuales ONG o los partidos de fecunda verborrea que prometen, sin explicar su origen, una paga mínima para sostenerse de pie. En todo caso, se lo habrán currado con su renuncia a informarse realmente de lo que es fundamental y qué accesorio, y de formarse para los grandes cambios tecnológicos que se avecinan.
Europa está en una crisis incipiente. La aparición de los voceríos populistas es la señal del inicio del fin. La proporcionalidad de los seguidores de estos grupos, en otras épocas marginales, es indicativo del gran tropiezo social, económico y político que conducirá a la nada del final. El de la despensa vacía sin que nadie —de cualquier parte del mundo desarrollado tecnológicamente hablando— te dé ni la sal. El esfuerzo tiene su recompensa. Eso lo muestran bien claro los libros de historia económica de los países que han ido despuntando, gracias al tesón y al esfuerzo, para generar riqueza y mejorar el nivel de vida. Donde el esfuerzo escasea y ni se lo busca, ahí es donde la oscuridad económica es el único futuro que se puede alcanzar.
La educación en Europa, en España, o en la misma esquina de quien escribe esto, es deficiente; siendo bondadosos con el uso de este término. Europa está en declive y, por dar otro elemento indicativo, sus políticos están empezando a huir, véase Gran Bretaña con el Brexit.
El cambio de marcha que habría que hacer para mejorar la situación, para impedir este desenfreno hacia este gran porrazo económico y social, debería de conjugar un gran cambio en la valoración de la cultura, de la alta cultura, y en especial del esfuerzo dirigido a las STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), o STEAM (si le añadimos el arte o creatividad). Ahí, sí que hay futuro. Este es el estrecho camino, el estrecho de Gibraltar, hacia la América del futuro que es la de la alta tecnología. Pero estamos hablando de una alta tecnología creada por europeos, por españoles, por la start-up de la esquina. (¡Creaciones que apenas existen!) No hablamos de la tecnología de simples consumidores. De hecho, dentro de pocos años serán minoría los que tengan cuatro perras para poder tenerla ni una hora en las manos, o cerca en el comedor (como por ejemplo, los robots que serán los mayordomos para todo). Estamos en el momento en que es imperativo decidir entre una educación para un futuro muy tech o una educación para un mundo caduco, que se irá apagando porque la cera de su tiempo está casi consumida.
La Europa educativa tiene unas cifras que provocan temor. Estamos más allá de la profecía inspirada. Estamos en el mundo de los números y estos son claros.
En la época que está apareciendo ante nuestros ojos, la época de lo smart, de la inteligencia, no puede la ciudadanía estar con unos niveles de inteligencia que ni se le pueden suponer. La catástrofe económica está anunciada. El reloj corre sin tregua. El futuro está a corta distancia. En la época de la sociedad del conocimiento, en muchas regiones europeas, los niveles de éste se encuentran en zonas de vértigo, e incluso en algunas áreas de población en niveles negativos. Es un futuro que asusta a los avispados; aunque la ceguera voluntaria ante este problema se propaga como una epidemia.
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martes, 13 de diciembre de 2016
viernes, 22 de marzo de 2013
Perdidos e ignorantes en el bosque digital
El mundo —si dejamos de lado el asteroide maligno— nunca volverá a ser como antes de la revolución tech.
Ni tampoco la revolución tecnológica que hemos visto hasta ahora piensa fosilizarse para replicarse idénticamente durante décadas o siglos. La próxima década —y no nos consideramos con virtudes de profeta sino con años de experiencia— será, tecnológicamente hablando, distinta a la actual.
La próxima década habrá avanzado mucho en la interconexión de los dispositivos. Nuestros edificios tendrán más componentes digitales que ayudarán a que sean más smart, más eficientes, más económicos. Las smart cities se habrán conjugado con la Internet de las cosas (Internet of things) y las casas serán más habitables y confortables. La nanotecnología —una revolución silenciosa que no aún aparece en las primeras páginas de los periódicos— habrá despegado con un amplio abanico de aplicaciones, desde los mismos dispositivos informáticos con más potencia y rendimiento a los temas de salud (una revolución en el terreno de la farmacia se barrunta para las próximas décadas).
Mientras tanto, no es oro todo lo que digitalmente reluce. Que las juventudes estén paseando por calles y avenidas —por no hablar de lo que miran en el metropolitano— con manos y ojos atentos a las pantallas de sus smartphones, no quiere ello decir que se esté al cabo de la calle en aprendizaje digital. Al revés, que se haya dotado —con una perspectiva bastante errónea— a los estudiantes con netbooks o tablets para recibir las enseñanzas básicas, no quiere ello decir que saldrán con dotación intelectual plenamente tech. Sí que saldrán unos estudiantes con un nivel correcto de usuario, pero de aquí a tener una mente dotada para el desarrollo de las tech, es otro cantar.
En nuestro país de nuevo se está elaborando una nueva reforma educativa —pronto alcanzaremos el primer puesto en el ranking de los países con más cambios educativos por década—, pero no aparece ni por parte de los ministerios ni consejerías ningún barrunto a favor de las STEM. ¿Qué son las STEM? La Wikipedia lo trata, escasamente, en sólo tres idiomas: inglés, francés y alemán.
No nos extrañe, pues, que tampoco la prensa se haya hecho eco de esta necesidad: la necesidad de tener ciudadanos preparados con una formación excelente en el campo tech que es un campo que tiene aún un larguísimo recorrido. De eso, nadie habla. Todo el mundo —casi!— parece anclado en el aún no desaparecido siglo XX (un siglo que realmente está fenecido, pero que en muchas mentes aún colea).
Norteamérica, sin embargo, no sólo está impulsando este tipo de estudios (y procurando que las chicas también tengan su papel en este objetivo)...,
...sino que además está lanzando nuevas propuestas para evitar que parte de la ciudadanía quede al margen del mundo digital.
De ahí la propuesta lanzada para procurar que estos ciudadanos —uno de cada cinco— no queden al margen de una vida que se está desarrollando en la segunda década del siglo XXI. Y por eso la puerta abierta con EveryoneOn, dique contra la marginación digital.
Lo que por aquí podría
ser interpretado como ‘una revolución’, en los EUA no pasa de ser una nueva
plasmación de sentido común y ojos abiertos al futuro inmediato que nos espera.
En nuestros lares, se continua con la cultura de la queja, con la espera del
maná divino del Estado y con unos políticos que no están a la altura de lo que
la época exige.
Al otro lado del Atlántico, les queda muy claro lo que se juegan. Como ejemplo, lean el título de la web complementaria a la anterior que ha aparecido en paralelo con objetivo igual de loable: www.Connect2Compete.org.
Aquí aún perdura el “¡Que inventen ellos!”. Mientras, en educación se ‘progresa adecuadamente’… hacia el abismo cultural y profesional.
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miércoles, 5 de septiembre de 2012
Progreso adecuadamente hacia el fracaso profesional en la era digital
Estamos a primeros días de un nuevo curso, después de un tenue período vacacional, si lo miramos desde Europa. Ahora es cuando empieza de nuevo a arrancar la máquina; y de manera muy clara el curso escolar. Hablaremos de eso, pero antes vamos a echar un vistazo a la bolsa más tech, el Nasdaq. ¿Qué tal si miramos cómo estan las acciones de una de las más reconocidas empresas tech como es DELL?
¿Y si miramos AMD, empresa de muchos de los procesadores de los ordenadores que hemos usado durante años?
Ambas imágenes nos han de servir para darnos cuentas de que lo que funcionó ayer por la tarde, tómese eso como metáfora, ya no sirve. Que nuestro mundo —¡en el tercer milenio!— lleva una dinámica que exige estar ojo avizor para saber por dónde van y por dónde van a ir las cosas. Y hay que huir de la fácil tentación de quedarse repitiendo y reproduciendo lo que hasta ahora mismo había funcionado. Eso lleva al fracaso más estrepitoso. Repásese las acciones de DELL o AMD y verán que aquello que valía mucho, hoy vale la mitad de la mitad. ¡O menos! Y eso es debido no a las malignidades del mercado, sino al hecho objetivo de que los productos que vendían estas empresas ya no se venden (o se venden mucho menos —cierto, ¡no nos compramos ordenadores cada semana!— y el mercado de DELL y AMD está bastante saturado). Y esto son hechos (y no deseos o valoraciones). Las cifras —¡ay, Pitágoras, cuánta razón tenías!— no engañan.
Pues a pesar de estas evidencias que cualquier persona con interés de observación vería fácilmente, resultan que son todo menos evidentes por estas tierras que vieron crecer a Gaudí y que hoy, junto con el Barça, son motivo de admiración. Pero sólo ámbos (Gaudí y Barça) son motivo de orgullo, porque sus políticos, los de aquí y por la parte que les pertoca, los de más allá del Ebro, no han pasado aún la hoja de calendario (del mes, ni la del siglo, ni la del milenio). Continuan con proyectos embaucadores sobre educación. Continuan con un pseudopaternalismo educativo que lleva a los jóvenes a un fracaso cantado. ¿Muestras?
Echemos un vistazo a un periódico como La Vanguardia el cual con fecha del sábado, 14 julio 2012, página 22, nos presenta un informe sobre las preinscripciones en las siete universidades públicas catalanas. 48.240 personas, chicos y chicas la mayoría, se han inscrito para obtener una plaza universitaria. Hecho, de entrada encomiable, pero..., hay algunos puntos negros en este hecho. Muchas de estas personas después de 4 ó 5 años no encontrarán ningún trabajo relativo a sus estudios. ¿Quieren que les cuente de qué trabaja aquel ex-universitario, con el título de sociólogo en el bolsillo? ¿Quieren que les cuente de qué trabaja aquella joven, que ahora vive en Madrid, con su título de licenciada en Ciencias Políticas colgado en el comedor? Joven, por cierto, que me pedía con dolor consejo después de haber fracasado enviando currículos inservibles para la empresa de hoy. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que nuestros políticos —y esperemos que tengan algún título superior al de 'bachiller'— tomen el asunto seriamente y no lleven a un fracaso cantado a más generaciones?
Pero continuemos con el informe del susodicho periódico y repasemos la imagen anterior y veamos qué es lo que más atrae a nuestros estudiantes. Nuestros futuros universitarios quieren ser médicos, psicólogos y maestros. Y hay muy pocas vocaciones para ingenierías. Y así nos irá. ¿Se sabe cuántos médicos se necesitan? ¿Se sabe cuántos maestros serán necesarios dentro de un lustro? ¿Se les ha dicho eso a estos estudiantes? ¿Se les ha explicado qué demandará el mercado? ¿El que? —oigo que el encopetado político de turno me pregunta. ¿El maligno mercado? —añade. Sí— respondo, recordando la negativa de una sobrina, con título de traductora e intérprete en alemán, que ha rechazado trasladarse a Rusia para un trabajo adhoc. En fin, personas con síndrome siglo XX.
Añadamos que no deja de sorprender que en el mismo periódico, que tiene como referencia este documento oficial, se subralla con sorpresa que no ha variado la demanda de estudiar arquitectura —en un país donde hay viviendas construidas y sin habitar para más de una generación. Y, por otro lado, véase la imagen siguiente donde se ocultan detalles sobre los títulos con menor inscripciones —toda una conducta pseudosoviética que pretende ocultar un mal uso del dinero público.
El periódico, honradamente, ofrece unas cifras del año anterior que son espeluznantes (por lo que se da en las universidades y por lo que no se da —como es la Ingeniería de Sistemas Electrónicos por la UPC).
¿La catástrofe está cantada? Una más se dirá. ¿Cómo lo podemos afirmar? Mirando lo que están haciendo otros países. Del STEM hace ya tiempo que hablamos de ello. Y en Catalunya y España viviendo no en Marte sinó en Plutón. En Catalunya sí, es cierto, preocupa la Universidad.
Sobre todo preocupa quién puede ser rector, quien puede mandar. Los políticos han visto una brecha para encontrar otro merendero, que diría Pérez Galdós. Eso sí, con una vestimenta ideológica que oculte la zona del forraje, continuando con metáfora que firmaría Galdós.
Hace unos años (en 2010), a bombo y platillos, se lanzó el proyecto de un portátil para cada alumno, en varias zonas de la península, pensando que eso, cual varita mágica, convertiría en alumno TIC a todo bicho escolar viviente. Por este mismo razonamiento, conducir coche debería ser equivalente a saber construir uno. Y eso, señores políticos, con bachiller o sin él, eso no es así. Para crear una futura sociedad activa en las TIC se requiere otras cosas. ¿Por ejemplo?
Los estudiantes de Estonia —del grado 1 al 12— serán encaminados hacia la programación de webs y aplicaciones para PC y smartphones. Eso sí que es usar realmente el cerebro con las tecnologías; lo otro, lo de nuestro país, es jugar con ellas (y lo dice quien fue desde la última década del siglo XX profesor de informatica de usuario con alumnos de enseñanza secundaria). En Estonia se han dado cuenta —¡han abierto los ojos!— que las empresas... "Many companies struggle to find decent programmers", buscan buenos programadores. ¿Estonia? ¿Qué pinta Estonia aquí? Pues, tu Skype, este programa que usas para comunicarte mediante videoconferencia con tus amigos y conocidos fue desarrollado por programadores de Estonia y dirigido por los estonios, hasta hace poco en que fue comprado por Microsoft por 8,5 mil millones de $ en efectivo. Y esto sí que es hacer país.
¿Y si miramos AMD, empresa de muchos de los procesadores de los ordenadores que hemos usado durante años?
Ambas imágenes nos han de servir para darnos cuentas de que lo que funcionó ayer por la tarde, tómese eso como metáfora, ya no sirve. Que nuestro mundo —¡en el tercer milenio!— lleva una dinámica que exige estar ojo avizor para saber por dónde van y por dónde van a ir las cosas. Y hay que huir de la fácil tentación de quedarse repitiendo y reproduciendo lo que hasta ahora mismo había funcionado. Eso lleva al fracaso más estrepitoso. Repásese las acciones de DELL o AMD y verán que aquello que valía mucho, hoy vale la mitad de la mitad. ¡O menos! Y eso es debido no a las malignidades del mercado, sino al hecho objetivo de que los productos que vendían estas empresas ya no se venden (o se venden mucho menos —cierto, ¡no nos compramos ordenadores cada semana!— y el mercado de DELL y AMD está bastante saturado). Y esto son hechos (y no deseos o valoraciones). Las cifras —¡ay, Pitágoras, cuánta razón tenías!— no engañan.
Pues a pesar de estas evidencias que cualquier persona con interés de observación vería fácilmente, resultan que son todo menos evidentes por estas tierras que vieron crecer a Gaudí y que hoy, junto con el Barça, son motivo de admiración. Pero sólo ámbos (Gaudí y Barça) son motivo de orgullo, porque sus políticos, los de aquí y por la parte que les pertoca, los de más allá del Ebro, no han pasado aún la hoja de calendario (del mes, ni la del siglo, ni la del milenio). Continuan con proyectos embaucadores sobre educación. Continuan con un pseudopaternalismo educativo que lleva a los jóvenes a un fracaso cantado. ¿Muestras?
Echemos un vistazo a un periódico como La Vanguardia el cual con fecha del sábado, 14 julio 2012, página 22, nos presenta un informe sobre las preinscripciones en las siete universidades públicas catalanas. 48.240 personas, chicos y chicas la mayoría, se han inscrito para obtener una plaza universitaria. Hecho, de entrada encomiable, pero..., hay algunos puntos negros en este hecho. Muchas de estas personas después de 4 ó 5 años no encontrarán ningún trabajo relativo a sus estudios. ¿Quieren que les cuente de qué trabaja aquel ex-universitario, con el título de sociólogo en el bolsillo? ¿Quieren que les cuente de qué trabaja aquella joven, que ahora vive en Madrid, con su título de licenciada en Ciencias Políticas colgado en el comedor? Joven, por cierto, que me pedía con dolor consejo después de haber fracasado enviando currículos inservibles para la empresa de hoy. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que nuestros políticos —y esperemos que tengan algún título superior al de 'bachiller'— tomen el asunto seriamente y no lleven a un fracaso cantado a más generaciones?
Pero continuemos con el informe del susodicho periódico y repasemos la imagen anterior y veamos qué es lo que más atrae a nuestros estudiantes. Nuestros futuros universitarios quieren ser médicos, psicólogos y maestros. Y hay muy pocas vocaciones para ingenierías. Y así nos irá. ¿Se sabe cuántos médicos se necesitan? ¿Se sabe cuántos maestros serán necesarios dentro de un lustro? ¿Se les ha dicho eso a estos estudiantes? ¿Se les ha explicado qué demandará el mercado? ¿El que? —oigo que el encopetado político de turno me pregunta. ¿El maligno mercado? —añade. Sí— respondo, recordando la negativa de una sobrina, con título de traductora e intérprete en alemán, que ha rechazado trasladarse a Rusia para un trabajo adhoc. En fin, personas con síndrome siglo XX.
Añadamos que no deja de sorprender que en el mismo periódico, que tiene como referencia este documento oficial, se subralla con sorpresa que no ha variado la demanda de estudiar arquitectura —en un país donde hay viviendas construidas y sin habitar para más de una generación. Y, por otro lado, véase la imagen siguiente donde se ocultan detalles sobre los títulos con menor inscripciones —toda una conducta pseudosoviética que pretende ocultar un mal uso del dinero público.
El periódico, honradamente, ofrece unas cifras del año anterior que son espeluznantes (por lo que se da en las universidades y por lo que no se da —como es la Ingeniería de Sistemas Electrónicos por la UPC).
¿La catástrofe está cantada? Una más se dirá. ¿Cómo lo podemos afirmar? Mirando lo que están haciendo otros países. Del STEM hace ya tiempo que hablamos de ello. Y en Catalunya y España viviendo no en Marte sinó en Plutón. En Catalunya sí, es cierto, preocupa la Universidad.
Sobre todo preocupa quién puede ser rector, quien puede mandar. Los políticos han visto una brecha para encontrar otro merendero, que diría Pérez Galdós. Eso sí, con una vestimenta ideológica que oculte la zona del forraje, continuando con metáfora que firmaría Galdós.
Hace unos años (en 2010), a bombo y platillos, se lanzó el proyecto de un portátil para cada alumno, en varias zonas de la península, pensando que eso, cual varita mágica, convertiría en alumno TIC a todo bicho escolar viviente. Por este mismo razonamiento, conducir coche debería ser equivalente a saber construir uno. Y eso, señores políticos, con bachiller o sin él, eso no es así. Para crear una futura sociedad activa en las TIC se requiere otras cosas. ¿Por ejemplo?
Los estudiantes de Estonia —del grado 1 al 12— serán encaminados hacia la programación de webs y aplicaciones para PC y smartphones. Eso sí que es usar realmente el cerebro con las tecnologías; lo otro, lo de nuestro país, es jugar con ellas (y lo dice quien fue desde la última década del siglo XX profesor de informatica de usuario con alumnos de enseñanza secundaria). En Estonia se han dado cuenta —¡han abierto los ojos!— que las empresas... "Many companies struggle to find decent programmers", buscan buenos programadores. ¿Estonia? ¿Qué pinta Estonia aquí? Pues, tu Skype, este programa que usas para comunicarte mediante videoconferencia con tus amigos y conocidos fue desarrollado por programadores de Estonia y dirigido por los estonios, hasta hace poco en que fue comprado por Microsoft por 8,5 mil millones de $ en efectivo. Y esto sí que es hacer país.
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martes, 23 de noviembre de 2010
Apuestas, lagunas y atrevimientos en la política digital catalana
Barcelona —y por ello Catalunya— está inmersa en una campaña electoral para colocar en sus máximos órganos de gobierno, a los dirigentes que deberán de orientar el país durante los próximos 4 años. Realmente Barcelona, Catalunya, España y Europa están inmersas en una auténtica revolución aunque tal vez muchos sectores de estas comunidades aún no se han dado por enterados (y menos aún, ¡ay!, su clase dirigente —aspirante o en ejercicio).
Estamos hablando de la revolución digital (y de su hermana menor, pero creciendo con rapidez, la revolución de los autómatas). Desde esta óptica, este bloguista ha querido examinar con algún detenimiento los planteamientos de los aspirantes respecto al mundo digital. He aquí algunos de los puntos que puede ser válido remarcar.
El Partit Socialista (PSC) dedica a la Societat Digital 3 páginas y media de su programa electoral; Convergència i Unió (CiU) habla de las Tecnologies de la Informació i la comunicació en 2 páginas, Esquerra Republicana (ERC) dedica 4 páginas a la Societat de la informació y el Partido Popular (PP), en cambio, parece estar a la última cuando encabeza sus 4 páginas bajo el rótulo de Una nueva revolución industrial.
Los grandes partidos (PSC, CiU, PP i ERC) coinciden, a grandes rasgos, en la necesidad de continuar la tarea de acercar el mundo de las TIC a la ciudadanía. Donde aparecen matices diferenciales es sobre quién recaerá el peso de arrastre de lo digital. Muchos lo centran en las instituciones político-administrativas. Veámoslo:
El PSC apunta que...
ERC por su parte indica que...
El PP, por su parte, pone el acento en la sociedad civil y mantiene que…
Y añade que…
Con respecto a la población, los aspirantes al gobierno catalán prometen que aquella tendrá un mejor sistema de acceso, unos precios más asequibles, etc.
Así, ERC afirma que...
Estamos hablando de la revolución digital (y de su hermana menor, pero creciendo con rapidez, la revolución de los autómatas). Desde esta óptica, este bloguista ha querido examinar con algún detenimiento los planteamientos de los aspirantes respecto al mundo digital. He aquí algunos de los puntos que puede ser válido remarcar.
El Partit Socialista (PSC) dedica a la Societat Digital 3 páginas y media de su programa electoral; Convergència i Unió (CiU) habla de las Tecnologies de la Informació i la comunicació en 2 páginas, Esquerra Republicana (ERC) dedica 4 páginas a la Societat de la informació y el Partido Popular (PP), en cambio, parece estar a la última cuando encabeza sus 4 páginas bajo el rótulo de Una nueva revolución industrial.
Los grandes partidos (PSC, CiU, PP i ERC) coinciden, a grandes rasgos, en la necesidad de continuar la tarea de acercar el mundo de las TIC a la ciudadanía. Donde aparecen matices diferenciales es sobre quién recaerá el peso de arrastre de lo digital. Muchos lo centran en las instituciones político-administrativas. Veámoslo:
El PSC apunta que...
ERC por su parte indica que...
Dejemos de lado el hecho de que unos encuentren más sedes administrativas que los otros, en todo caso, quien ha de digitalizarse con esmero es la Administración.
Es el PSC el que explicita con claridad su objetivo fundamental a este respecto, y dice que...
También este partido, el PSC, continuando su espíritu paternalista, considera relevante mencionar que…
Aunque también subraya que…El PP, por su parte, pone el acento en la sociedad civil y mantiene que…
Y añade que…
Con respecto a la población, los aspirantes al gobierno catalán prometen que aquella tendrá un mejor sistema de acceso, unos precios más asequibles, etc.
Así, ERC afirma que...
El PSC no duda en considerar que...
CiU remata que...
La preocupación por las infraestructuras también está en el orden del día.
Para CiU las promesas se centran en que...
ERC dedica muchas más referencias a la cuestión de las infraestructuras.
Tener presencia en el mundo digital —existir, realmente— también llena algunos párrafos de los distintos programas, donde los deseos, sueños o desconocimientos suben de temperatura.
ERC, casi con la pretensión de igualar el propio país con Corea del Sur, apunta que…
ERC, casi con la pretensión de igualar el propio país con Corea del Sur, apunta que…
CiU, más moderada, se decanta por decir que…
El PP, en una línea parecida, aspira a...
Respecto a la educación y formación en TIC, también los políticos se pronuncian.
Respecto a la educación y formación en TIC, también los políticos se pronuncian.
CiU añade que:
Y, para no ir con paso cambiado, recuerda que…
El PSC no deja sin mostrar su caballerosa preocupación por las mujeres TIC...
La formación ERC, un poco más atrevida, se pronuncia por…
El PP, por último, se decanta por...
Todos ellos, por lo demás, no dejan de hacer mención al papel que las empresas han de tener en el mundo de las TIC. Puede accederse a los respectivos programas electorales aquí: CiU, ERC, PSC, PP.
¿Qué hemos echado en falta?
Respecto a lo ausente, cabe decir que en los programas electorales, en todo caso, en las páginas dedicadas al mundo TIC, no se hace mención alguna a lo que está a la vuelta de la esquina. Por ejemplo...
- No se habla de la Internet de las cosas (IoT), The Internet of Things.
- Tampoco se hace referencia a la soterrada revolución que tiene por centro la tecnología RFID.
- Dudamos que haya llegado a sus oídos la apuesta por una ciudad digital como será dentro de muy pocos años Beijing.
- Permanecemos también en la duda respecto a si les han llegado noticias sobre el clamor de Obama en favor de una enseñanza que promocione a gran escala las STEM (Science, Technology, Engineering & Math).
- Qué decir del Cloud Computing y de la inminente virtualización de todo tipo... Y qué de la robótica... Aunque hay quien hace proclamas en pro de crear un Centro de Excelencia de Programación y no se ahorran cantatas a favor del software Open Source, hechos que en los actuales tiempos de Google, Apple y Microsoft, entre otros colosos, suena a sueños de juventud o a despiste de época.
- Muy pocos son los que hacen mención a lo que se califica como nueva revolución industrial...
- Y escasas o nulas son las referencias sobre las nuevas profesiones que, con rasgo digital, a cinco años vista el mercado demandará.
Quizás debido a limitaciones digitales como estas, entre la ciudadanía aún hay quien piensa que mientras tengamos la Sagrada Familia y el FC Barcelona, el viento siempre soplará a favor.
lunes, 20 de septiembre de 2010
STEM o como no quedar en la cuneta digital
STEM son cuatro letras que encierran la máxima preocupación de un pais, USA, que esta viendo que su futuro está en la cuerda floja. En el vértigo del desplome educativo, por la falta —o la renuncia— de sus estudiantes al esfuerzo intelectual. Estas siglas —STEM— son las marcas del futuro de cualquier país con los ojos abiertos y dos dedos de frente: Science, Technology, Engineering & Math (STEM) — Ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Si no se encarrila a los estudiantes hacia estas materias, el fracaso tecnológico del país está cantado y sólo la cuneta digital lo acogerá en su seno. Así son los imperativos de la historia inmediata.
Ciencia y tecnología o fracaso digital. Es una opción sin terceras partes (tertium non datur). La digitalización —la presencia de aparatos, dispositivos, y las futuras herramientas o la inmediata proliferación de las incrustaciones digitales —como la RFID o el código QR— podría ser comparada al descubrimiento de la pintura. Desde hace milenios con la pintura se ha decorado, con mejor o peor arte, viviendas y palacios.
Todas las viviendas desde hace siglos han recibido el tamiz de la capa de pintura, con mayor o menor detalle. La digitalización de las cosas, y en muchos casos de procesos, es y será la pintura de nuestra época. Si un país no se dota de artistas capacitados en estas artes, este país esta condenado a quedar en el margen de la historia, como simple figurante en un pase de dos minutos en una película de tres horas.
La anterior comparación nos ayudará a entender que si nuestros antepasados todo lo podían pintar -casas, escudos, muebles, estatuas... - en el presente y sobretodo en el inmediato futuro todo se podrá digitalizar y habrá que contar con personal competente. Ante la duda, veamos un ejemplo de proceso a digitalizar. En el móvil tendremos siempre automáticamente actualizada la lista de lo que falta en nuestra nevera. Esto ya es técnicamente factible: RFID y transmisión automática. Si se considera oportuno, esta lista llegará al supermercado y sólo deberemos de acercarnos al mismo y recoger simplemente el pedido.
¿Cómo fabricar tecnólogos? Aquí aparece el programa potenciado por el presidente Obama al cuál se están uniendo numerosas entidades y empresas. Obama, para bien de un país, no ha querido hacer oídos sordos a este grave problema. El programa STEM se piensa llevar adelante con una gran campaña de persuasión inteligente. Un país necesita esfuerzo intelectual, gente preparada. En suma, expertos en tecnología que permitirán que el país siga progresando.
Esta estrategia educativa —el objetivo ya esta claro, las STEM— debería de ir acompañada de la proliferación de modelos culturales afines. Se ha estado demasiados años inculcando patrones culturales, a través de la TV y el cine, con un nivel que admiten pocos calificativos positivos.
Ciencia y tecnología o fracaso digital. Es una opción sin terceras partes (tertium non datur). La digitalización —la presencia de aparatos, dispositivos, y las futuras herramientas o la inmediata proliferación de las incrustaciones digitales —como la RFID o el código QR— podría ser comparada al descubrimiento de la pintura. Desde hace milenios con la pintura se ha decorado, con mejor o peor arte, viviendas y palacios.
Todas las viviendas desde hace siglos han recibido el tamiz de la capa de pintura, con mayor o menor detalle. La digitalización de las cosas, y en muchos casos de procesos, es y será la pintura de nuestra época. Si un país no se dota de artistas capacitados en estas artes, este país esta condenado a quedar en el margen de la historia, como simple figurante en un pase de dos minutos en una película de tres horas.
La anterior comparación nos ayudará a entender que si nuestros antepasados todo lo podían pintar -casas, escudos, muebles, estatuas... - en el presente y sobretodo en el inmediato futuro todo se podrá digitalizar y habrá que contar con personal competente. Ante la duda, veamos un ejemplo de proceso a digitalizar. En el móvil tendremos siempre automáticamente actualizada la lista de lo que falta en nuestra nevera. Esto ya es técnicamente factible: RFID y transmisión automática. Si se considera oportuno, esta lista llegará al supermercado y sólo deberemos de acercarnos al mismo y recoger simplemente el pedido.
¿Cómo fabricar tecnólogos? Aquí aparece el programa potenciado por el presidente Obama al cuál se están uniendo numerosas entidades y empresas. Obama, para bien de un país, no ha querido hacer oídos sordos a este grave problema. El programa STEM se piensa llevar adelante con una gran campaña de persuasión inteligente. Un país necesita esfuerzo intelectual, gente preparada. En suma, expertos en tecnología que permitirán que el país siga progresando.
Esta estrategia educativa —el objetivo ya esta claro, las STEM— debería de ir acompañada de la proliferación de modelos culturales afines. Se ha estado demasiados años inculcando patrones culturales, a través de la TV y el cine, con un nivel que admiten pocos calificativos positivos.
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